viernes, 14 de enero de 2011

Como plantas

Mantenerse, permanecer casi estático y equilibrado bajo una viga separadora del mas abrumador y tenebroso abismo de todos.

En cierto modo, las personas con sus vidas hacen algo parecido al Gran Prix, sucesivamente hacen los mismos circuitos, que ya conocen, y se resbalan en lugares distintos del mismo. O quizá sea que me doy por aludido con mi propia afirmación.


No voy a escribir de motivación, porque ahora no estoy motivado, ni tampoco hablaré de filosofía, porque se que es inútil.Haría una bella poesía, pero tampoco me encuentro enamorado, o cantaría corriendo bajo las estrellas, pero tampoco éstas se hallan en mi tejado.

Y al pretender negarlo todo, se afirma lo contrario, lo temido se alza voluminoso como realidad cuando los esfuerzos van dirigidos a emanarla por completo.


Somos semillas, somos como plantas, con la diferencia de que podemos movernos, y lo que es aún mas interesante, poseemos la oportunidad de elegir cuando regarnos, y con que. Como plantas, nos afixiamos retorcidos en nuestra apatía si carecemos de sol, o si sintiéramos la incapacidad de conseguir oxígeno. También, como ellas, nos determinamos en torno a la fertilidad de la tierra donde decidimos colocar nuestras raíces.

Luego, ocurren cosas, pasan otros seres, se suceden distintos fenómenos, ya sea ahogarnos por el exceso de agua como deshidratarnos por exceso de sol, y viceversa con ambas cosas.


No soy , para nada, una persona pesimista, llevo en mis genes mas alegría que la gran mayoría, y la frialdad necesaria para aguardar todo tipo de situaciones. Y sin embargo, sin intención alguna de aceptarlo, a veces me bloqueo, lo bello se vuelve feo, y aún siendo capaz de controlarlo, la partida termina a 0.



En fin, que todo lo malo que os pase es totalmente decisión vuestra, pues incluso aunque fueseis víctimas de las más tétricas catástrofes, éstas no son por si sola deprimentes, y hemos venido a este mundo para procrear y luego morir.

Llevo tiempo barajandolo, el equivalente evolutivo de permanecer rígido, dormido, inactivo e infeliz, es la muerte absoluta, pues con estos parámetros nuestros antepasados no hubieran sobrevivido jamás, por lo que es nuestro estilo de vida actual lo que choca con todo.


Y se que todo el mundo ha experimentado al menos una vez el fuego de la voluntad de poder, que han saboreado los dulces manjares de fuego consumidor que Nietzsche denunciaba en su infantil espíritu, e igualmente, se que cada persona lleva dentro de sí misma todo lo necesario para sobrepasar cualquier situación.

Sin embargo, ese empuje, esa motivación final, ese último tramo entre el cambio duradero y la siemple tontería de auto-aceptación tras un intento deliberadamente realizado con perspectivas de derrota, se enciende por algo.

Sé que los fenómenos extremos son uno de esos grandes factores, acontecimiento decididos de forma libre o bien encajados por consecuencia de la aleatoriedad de las fuerzas de la tierra, o, con muchisima menos probabilidad, debido a la premeditada intención de alguien.


Pero, ¿cómo quien ha estado en un punto alto en todas sus facetas puede terminar abandonando los estímulos que le daban fuerza? ¿Qué demonios ocurre, por qué solo en mi vida he visto a poco menos de 10 personas cantando alegremente mientras caminan?

Las cadenas, las malditas cadenas, todo este sistema es anti-natural, pues se basa en la superviviencia pre-planificada, y muchos de nosotros ya deberíamos estar muertos. Quizá tu, querido lector, o quizá yo, pero lo cierto es que vivir en el aburrimiento, en esa estéril zanja del limbo emocional, es la mayor pesadilla para un ser , desde que pone sus pies en la tierra, debía, si así lo quería, moverse por garantía de seguir vivo.


Y hoy encuentro algunos baches en todo este proceso, porque yo he encarnado todos esos valores supremos de la auto-responsabilidad y de la vivencia extrema en aras de un dinamismo fugaz, poderoso, rápido e intuitivo que me hacía ir mas deprisa que la mayoría de las personas.

Y os diré algo, todo conspira en nuestro sistema para devolvernos a nuestros cabales, para que seamos unos amargados. Me explicaré, este "estilo de vida" del que hablo, seguramente lo hayáis experimentados todos y cada uno de vosotros en alguna ocasión, y gran parte de esa felicidad provenía del auténtico deleite socio-cultural al poder disfrutar deliberadamente de lo que nos rodeaba sin tener en cuenta ningún tipo de obligación u opresión externa.


Claro que os sonreían, acaso somos seres empáticos, que a niveles subconscientes provocamos a quienes no llevan las riendas de sus propias emociones las sensaciones reflejas de las que sentimos.

Cuando estés verdaderamente cachondo, eso te guste, y no sientas ningún motivo para reprimirte, todos los demás se sentirán así .


La consecuencia de ello es que entramos en un estado Alfa, dirigente, de líder, gracias a nuestro carácter apacible y nuestro optimismo desbordado, que atrae a todos (pues la humanidad, con todas sus discrepancias, no discuten en que todo lo que hacen es para garantizarse algún grado de bienestar).


Pero es complicado mantener la fluidez emocional cuando otros, resentidos por sus propias frustraciones, ven en ti todo aquello que les falta, y no hablo de bienes materiales, personales o afectivos, sino puramente motivantes.


Todo este asunto, del cual no quiero hablar más por ahora, me trae muy de cabeza porque dirigí mis más titánicos esfuerzos por mantenerme arriba, y el guarrazo fue de película.

He analizado todo con detalle, pensando en las mas poderosas causas,con toda la confianza de saber las grandes hazañas intelectuales que mi cabeza y mi corazón han podido proporcionarme, y aún así, no acabé de verificar esa causa, la razón de esa caída.


Pero ayer comprendí algo tan sencillo, dicho de la boca de un célebre motivador, Emilio Duró, que me abrió un poco más unos ojos míos que ya estaban legañosos de tanto parpadear. "El 97 % de las personas no sabe por que se levanta por la mañana". Y aun así, viven, y hacen cosas, y tienen preocupaciones, y obligaciones.


He sido siempre auto-didacta en mi filosofía y en mis motivaciones, en mis pretextos, y ahora que consigo toda la información veo que nadie nos ha enseñado jamás a vivir, y aunque muchos penséis que ésto es un factor fundamental e individual de cada ser humano, bien es cierto que jamás seremos totalmente objetivos respecto a nuestros sentimientos en todas las situaciones y que no está de mal saber bien que quieres antes realmente de hacer nada.


Y este es mi gran dilema, y si bien mis intenciones de averiguar toda la verdad respecto a ésto proviene de mi propia conveniencia, este mismo hecho procede de mi deseo, mi sueño, de ayudar a la humanidad, de conseguir una comunidad que, sin arropar, sepa hacerlo y decidir cuando hacerlo sin mayores pretensiones.


Felicidad es libertad, y libertad es mentalidad, y hábilmente, pero también para nuestro auto-preservación, nos han puesto barreras para que no nos caigamos por los desfiladeros, aunque si a justificar porque éste es suficientemente malo como para alejarnos de él toda nuestra vida.

Y esto tampoco tiene sentido, ¿acaso guarda la humanidad desprecio por si misma? ¿culpabilidad por sus actos, por su falta de verdad, por su falta de madurez, y por ello quiere hacerse daño?.


No hablemos mas de corrupción financiera, ni de consumismo excesivo, todo eso es realmente superfluo, es demasiado insignificante, para nada. Nadie sano y vital sería capaz de aceptar todo el dinero del mundo por rechazarse a si mismo, pero mas bien ahora la aceptación y el bienestar proviene del poderío monetario, y no me extraña, pues es éste al fin y al cabo el que nos ofrece todas las posibilidades cuando las leyes, las deudas y el capitalismo colocan carteles de prohibido en todas las cosas.


¿Comprendéis en que mala tierra nos hemos sentado?, está podrida, o mejor dicho, ya es inservible. Quizá en épocas con menos ciencia y conocimiento fuera necesaria una disposición estamental de la sociedad, y que hubiera dinero, pero no ahora, con todo lo que se sabe, con todo cuanto hay ahora de mundo.


Y para terminar, lo que determina la diferencia entre voluntad de vivir y vivir sin voluntad.

Estáis tumbados en un sillón, en la cama, en un sofá. Os encontráis a gusto, sin embargo, tenéis cosas que hacer o podríais hacer cualquier otra cosa a sabiendas de que es mejor , mas sano, y mas recomendable que estar así. Pues bien, levantaos de un salto, de un salto, pasad de 0 a 100, y haced cosas con total energía. Todos podemos hacerlo, y matizo, podemos hacerlo sin mayor DIFICULTAD que el esfuerzo.


Cuando seas capaz de hacer esto en cualquier momento, en cualquier lugar, serás libre, y cambiarás todo lo que no te gusta, porque tienes suficiente control para destruir la inercia y controlar las riendas de todo.


No hay comentarios: