domingo, 11 de marzo de 2012

No soy ni la mitad de lo que era. Si me miro al espejo, si examino lo que hago, no me reconozco. Y aunque me parezca más a mí que hace unos cuantos meses, sigo lejos de alcanzar mi esencia.

Sea ése mi único propósito. Además de los que ya me se. Porque yo no soy así. La debilidad me da naúseas, y la comodidad irrita mi espíritu. Puedo vivir plácidamente reconcomido con mi voluntad y mis ansias de crecer.
Otras personas quizá quieran ser así, pero yo no, porque este bienestar es solo superfluo, un mero espejismo , una pantalla de humo ante la frustración en este teatro de los sueños que es mi vida.

Mi retribución solo nacerá de lo que yo haga. No me hará feliz que me toque la lotería ni que por arte de magia me vea colmado de todos los placeres sensibles.

Porque el hombre es algo que debe ser superado