Hay tantas cosas que debería de escribir y contar, que acontecer, que achacar y compartir para intentar hacer un mundo mas feliz en el que poderse expresar...
Pero son demasiadas palabras, conceptos, triquiñuelas mentales y experiencias propias que poco importan a quien no quiere saberlas.
Sin embargo, me encanta hablar del dolor, el síntoma mas liberador de todos.
Porque, amigos míos,el dolor es una bendición, la panacea del crecimiento, el síntoma del camino correcto. Cuando se siente dolor ya no hay miedo, ni temor, pues los sentidos se alzan embriagados en el éxtasis de los sentidos, y sienten, solo sienten, y en ese sentido, también fluyen.
Un deportista sabe muy bien de lo que hablo, y un culturista en especial.
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¡No quiero seguir guiones ni pautas! ¡ Este mundo es una locura! una auténtica locura,mejor que cualquier película, que cualquier teatro,algo que no es de extrañar cuando es en si misma la vida una cuna de todo arte y toda ciencia.
Nietzsche, Platón, Sócrates, Marx, Ghandi, y muchísimos otros postularon ideas que yo ya sospechaba, pero ideas y palabras dentro de un texto son solo éso, la realidad depara mil millones de cosas.
¿ Habéis soñado acaso con ser reyes del mundo? ¿ Tener el control de todo, volar, o quizá ser una estrella, o tener el estilo de vida de aquellos personajes bohemios de la televisión?
Joder, me encanta decir esto
ES POSIBLE!!
es mas
ES MUY POSIBLE!!
y esta ha sido mi gran revelación, mi gran dolorosa revelación.
Todo imperio comienza con soñarlo, desearlo una sola vez en el cerebro para que termine cumpliéndose. E incluso a veces, nisiquiera se piensa, tan solo se siente una extraña sensación en nuestro interior, que, en función de como andemos de inteligencia emocional, sabemos que nos deparará.
Me he sentido muy fuerte, el mas fuerte de todo el planeta tierra. He mirado a todas las personas a los ojos, me he reido con ellas, porque no quería reirme de ellas, mas en mi semblante solo se hallaban palabras de elección, jamás de necesidad.
Desafié a las normas, las leyes, los valores y todas las creencias, y de esa manera, en mi pensamiento comencé a romper todas las barreras paradigmáticas, esos muros de barro hechos con arena que se han ido solidificando con la marea de los años.
Concebí la mayor seguridad en uno mismo que un individuo puede ser capaz de reunir y pensé con razón que todo devenir seria propicio para mis deseos de abundancia.
Y he aquí la vida cuando, de forma inexplicable y a modo de revés sarcástico, me tumbó de la única manera que era posible, destruyéndome yo solo.
He descubierto que existen cosas peores que la tortura, que te quemen vivo e incluso que maten a tus seres queridos. Esas cosas las he experimentado.
He fallado de arrogante, me he excedido en mi temple y fui como un misil que se estrelló violentamente contra un muy denso muro.
Y cuando vi que mi cuerpo se ensombrecía por la ansiedad
mi personalidad tornábase ensuciada de los prejuicios y envidias sin sentido. Cuando mis ideas , mis principios inquebrantables e inequívocos se vieron, supuestamente derruidos, vino el dolor a mi rescate.
Dolor en forma de voluntad de poder, de voluntad de vida, de superación perpetúa, de emoción incesante que como un tsunami arrasa a la vez que fluye y empuja a la vez que retuerce.
Y pude pasar de la mayor felicidad y eficiencia a la auto-indigencia mas extrema por lo que comenzó como una simple sensación, y la última duda que aún albergaba sobre mí, de si el yo mas orgulloso de todos, de si mi ser, lo que era y me encantaba ser, era obra de las buenas personas que han aparecido en mi vida o yo lo había creado con mi propio poder.
Dudas despejadas, gracias dolor, gracias dolorcete