domingo, 28 de noviembre de 2010

De las limitaciones y los pretextos inútiles.

Comenzaré excusando de toda culpa a cualquier institución, credo, cultura, religión, sociedad o gobierno acerca de este apartado, pues, aunque contribuyan a su establecimiento y perpetuación preferiría no creer, en mi libertad de pensamiento, que son portadores en última instancia de la acciones del ser humano.

Respecto a esta temática estoy totalmente convencido de la importancia perspectiva en este sentido, siendo paradigmáticamente determinante por todos los elementos que señalé con anterioridad, ya que, en su justa medida, términos como estabilidad, armonía, o incluso progreso se asentaron con prudencia dentro del estilo de vida y progreso de nuestra especie.

Y no pudo ser para menos, si imaginásemos a aquellos nativos, salvajes, también desinhibidos y con toda seguridad, mas libres que nosotros en muchísimos y numerosos aspectos, deberíamos no obstante imaginar también sus duras condiciones de vida, expuestos a toda clase de amenazas, tanto del medio ambiente, del clima, de las enfermedades, y como, ocurre en nuestros días, de la dulce compañía de sus congéneres.

También eran otras las prioridades y las preocupaciones, ya que no tendrían la facilidad contemporñanea a la hora de conseguir alimentos, y obviamente, tampoco un sistema afable con el que suministrarlo y repartirlo de forma equitativa, aunque tampoco ésto ocurre hoy en día en nuestro mundo, jajajaja. Si sí, y a veces me pregunto, si como decía Platón, aquello que visualizamos es tan solo el resultado de unos buenos titiriteros, ya sean políticos, comerciantes, educadores, lo que sea, sombras bien reflejadas de esos hábiles sofistas con las que guían nuestras acciones, dejando todavía en la pica el preguntarse si la finalidad de todo ello sería de por sí lícita, bienintencionada, lucra...

Porque, pensándolo bien, como podemos asegurarnos de la seguridad de lo que nos rodea, y no con este planteamiento quisiera evocar al escepticismo mas cartesiano , sino a la realidad gnososeológica propiamente dicha, si lo que conocemos es lo que es, o solo lo que parece, o solo lo que verdaderamente quieren que nos lo parezca, partiendo de la hipótesis de que, alguien o varios, pudieran tener influencia sobre nuestro pensar o nuestro sentir, o simplemente influir sobre aquello que nos cause interés y de esta forma encarrilarnos como un rebaño de ovejas campestres.
¿Como podéis estar seguro de que cada aspecto de vuestra vida no haya sido resultado de un magnífico teatro en el que incluso yo mismo pudiera , con mis palabras, colaborar en la farsa?.
Redundante ésto, muchísimo, pero con este pensamiento quiero esclarecer otro más relevante.

No existe la seguridad

Quizá de forma abstracta , como concepto, y en cuanto a su equivalencia sensible, único medio donde quisiera trabajar, no tiene ningún tipo de materialización en cuanto a totalidad de probabilidades .
Estás sentado, o quizá de pie, leyendo esto, sereno, tranquilo. Tus respiraciones son sosegadas y tu pulso estable, sin altibajos, ni ansiedad, ni estrés, ni preocupaciones, y nada impide, que ahora, en este momento, sufras un infarto, estén muriendo tus familiares, tus amigos, o tus vecinos, compatriotas, se desplome tu casa, o se incendie, o simplemente la casa de al lado, y al carajo todo.
Esto suena muy apocaliptico, peeeeeeeeeeeeeeeero, con este pensamiento quiero esclarecer otro aún mas importante, pues lo mismo ocurre en todo lo que nos rodea, e inmoviliza por la quietud del miedo.
En términos magnánimos, realmente no hay demasiada diferencia entre estar absorto en casa delante del ordenador que salir de casa en busca de aventuras, y ésto SI ES MUY IMPORTANTE!.

He mentido, si, estoy seguro de algo, de que vas a morir, en cualquier momento, y que cuando lo hagas no te espera nada, pues la vida no espera a nadie, y Dios, si existiese, obviamente tampoco, y en el caso de que lo hiciese, tampoco podrías asegurartelo, ajajaja.
Ais, realmente he empezado a ver cosas en profundidad que me encantan, y es que creo, que muchos de los actuales dogmatistas religiosos, por supuesto no todos, ni la gran mayoría, sienten mayor placer viviendo que muchos intentos de personas que, pese a creer como yo en una falsa e inculcada moralidad y normas de comportamientos, son capaces de emprender tareas increibles y hacer cosas poco protocolarias bajo la supuesta seguridad de su mundo ultraterrenal, y eso me encanta.

Seguridad como concepto abstracto se instala en nuestro coco en torno a varias partes, y de distintas formas, pero como no me apetece seguir escribiendo os dejaré esta frase que, cuando se me ocurrió, me hizo mirar con ojos asertivos al mundo y acariciarle paternalmente la cara, como un padre cariñoso ante el pataleo y desasosiego de un niño que llora, y llora, y parece que no sabe por qué.

Si a lo largo de la historia han existido personas capaces de morir y matar por algo que no le mostraba ninguna evidencia , como Dios, la religión, o simple ideología, porque realmente creían y tenían seguridad en ellos, te digo, querido amigo, que te desnudes y te mires a ti mismo como lo que eres, una evidencia que si existe, que se ve, y que por lo tanto puedes creer mas en ti que en todo lo que te rodea, y ser caudillo de las empresas más bonitas de tu corazón.

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Y YO, IVÁN PÉREZ, YO CREO EN LOS HOMBRES, Y EN LAS MUJERES, Y EN QUE SON TAN MARAVILLOSOS Y FUERTES COMO LAS ESTRELLAS QUE ILUMINAN EL UNIVERSO.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

De la inercia y la inactividad

Cánceres, malditos cánceres piojosos instalados paulatina y casi inconscientemente en nuestro estado de ánimo y perspectivismo vital como resultado del fuerte poder del convencionalismo, la inacción y la comodidad aportada por las ventajas sociales, afectivas y laborales que transcurren en nuestro día a día y nos distancian de reforzar nuestra posible y utópica visión de la realidad.

La verdad , como condición obviamente imperfecta, complementaria, ambigua, relativa y sujeta a la terminología individual de quien trate de interpretarla, es impuesta por la fuerza de su dictador, y para ya de contar. A través de miles de años, las distintas civilizaciones se han impuesto mutuamente unas frente a otros mediante su poderío no solo bélico, sino también cultural e intelectual , como consecuencia igualmente del dictamen expuesto hacia la población y la fomentación colectiva del entendimiento general respecto a la política y al funcionamiento social.
El resultado fue la esclavitud del paradigma, la dominación de la cultura, el estandarte de lo considerado "corriente y normal" gracias a la fuerza impositiva de sus cánones reiterantes.

O dicho de otra forma, la verdad es del poderoso, y el sometido tiene que aceptarla, de ahí numerosas y famosas citas como " la historia la escriben los vencedores" o, para mi gusto, una de las mayores afirmaciones jamás dichas en la historia de la filosofía que resume muy específicamente todo lo postulado por mi persona en este escrito. Decía Hume que las creencias de la humanidad derivan directamente de la costumbre, osease, como paradigma postulado unánimemente por la civilización que, no siendo en ocasiones refutado empíricamente mediante hechos, su mera repetición y aceptación le han dotado de un caparazón de verdad y entendimiento.

Los hechos , las cosas, y las propias ideas son fugaces, sujetas al cambio y dotadas de numerosos elementos circunstanciales que definen la naturaleza e interpretación de ellas mismas en múltiples contextos , y es por ello que probablemente pueda hoy día hacer un análisis sobre este fenómeno y muchos de vosotros, queridos lectores, podríais , sino estar de acuerdo conmigo, al menos afirmar que mis postulaciones son un disparate.

Y en relación con toda esta temática es preciso destacar la importancia del dinamismo vital como órgano de todo crecimiento físico y mental humano debido a que la redundancia en tierras conocidas no ponen a prueba los conocimientos adquiridos en un pasado que, bajo unas circunstancias y situaciones específicas produjeron un resultado que bien pueden distar mucho de ser similares en nuestro presente, momento mas importante y de relevancia.
Sin embargo, todo aprendizaje y experiencia adquirida así como nueva deducción o perspectiva de lo ha concebido debe corroborarse consecuentemente y con calma, pues si permitimos que nuestras ideas sean tan maleables como el agua que fluye por los ríos, acabaremos desembocando en un océano de incertidumbre y confusión